Alejandro Ferreiro

29 de Septiembre, 2020


«Más que preocuparse de si la hoja está en blanco al comienzo del proceso, hay que preocuparse de cómo se llena esa hoja; y se va a llenar con el acuerdo mayoritario de los dos tercios de los constituyentes, lo que debiera forzar a una lógica más convergente: menos disrupción y más puentes, menos trinchera y más construcción de diálogos», plantea Alejandro Ferreiro.

Este abogado Ferreiro que posee una vasta trayectoria en el sector público –fue ministro de Economía; secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Ética Pública y miembro de la Comisión Resolutiva Antimonopolios; y superintendente de Isapre, Electricidad y Combustibles, de AFP y de Valores y Seguros– cree que los partidos tienen que hacer un esfuerzo mayor para abrir sus listas a independientes afines, a personas que no pertenezcan a la militancia histórica; a sectores gremiales, artísticos y culturales; y a toda la gente que se ha sentido desafectada de la acción política concreta, pero que tiene mucho que aportar a la construcción de las reglas del juegos del futuro de Chile. «Si no lo hacen, las listas de independientes pueden tener mucha votación y los partidos, salir muy trasquilados de la elección de constituyentes», advierte.

Lo anterior es clave por cuanto a su juicio la causa del descrédito de las instituciones no está en la actual Constitución y, por tanto, la promulgación de la nueva tampoco va a legitimar de un plumazo a los políticos y al Congreso: «(Pensar eso) es una ilusión que no se hace cargo del desempeño que han tenido las propias instituciones, que crearon las condiciones para la desafección ciudadana respecto de su rol». Argumenta que, si bien en Chile siempre ha prevalecido una muy baja confianza interpersonal, las encuestas de los años 90 –cuando la carta fundamental aún no se había reformado– mostraban un gran aprecio a los partidos políticos y al Congreso. Por lo mismo enfatiza que se requiere «oxigenar» la política por la vía de posibilitar liderazgos regionales, desconcentrar parte del ejercicio del poder, generar nuevas alianzas políticas que permitan a los ciudadanos sentirse más representados y mejor gobernados.

Ferreiro espera que prevalezca la evidencia histórica en el debate sobre cuáles de los elementos económicos que están en la actual Constitución deben preservarse y modificarse: «En los últimos meses hemos tenido esta seguidilla de iniciativas parlamentarias en materia de gasto. Chile aprendió dolorosamente la complejidad que tiene el que los parlamentarios aprueben leyes de su propia iniciativa que suponen gasto: en los años 40 y 50 el control de la inflación se hizo muy compleja (…). Eso se ha ido perdiendo en el último tiempo y los parlamentarios han ido arrasando con ese límite por el expediente formal de presentar reformas constitucionales».

Hace hincapié en que la iniciativa exclusiva del Presidente en materia de gasto está en la historia constitucional de Chile, no nació con el Gobierno militar; y que la autonomía del Banco Central no es una idea de los chicago boys, sino uno los aprendizajes planetarios respecto de la importancia de que la política monetaria sea independiente del gobierno central.

Respecto del régimen político, es partidario de cambiarlo: «Creo que tenemos una bomba de tiempo con el presidencialismo de minoría. Si por el lado electoral tenemos un sistema cada vez más proporcional, casi con certeza tendremos gobiernos sin mayoría en el Congreso. Hasta hace un tiempo entendíamos por minoría no poder pasar proyectos de ley o tener que negociarlos; pero lo que no habíamos visto nunca era que el Congreso legislara en contra del programa del gobierno. Esa es una versión extrema del ejercicio de un parlamentarismo de facto que me parece preocupante; por lo mismo creo que era mejor la opción de la elección de todos los constituyentes. Los parlamentarios se han dejado llevar por consideraciones de corto plazo, por ser populares o sentir que están respondiendo a una necesidad urgente, pero rompiendo reglas importantes para el buen manejo de las finanzas públicas».

Sobre estos temas, derechos sociales y Estado de bienestar; derecho de propiedad y otros tópicos clave para el debate constituyente conversa en la siguiente entrevista.